me )Estas semanas hay un enemigo común que parece poner de acuerdo a todo el mundo en la necesidad de combatirlo con todos los medios y sacrificios necesarios. Ese enemigo tiene un nombre, el virus COVID-19. Un virus nuevo, del que no está claro el origen (si ha salido de un laboratorio -a propósito o por accidente- o tiene origen natural), que se extiende rápidamente y no es especialmente letal, aunque dependiendo de la carga vírica, la comorbilidad con otras patologías, debilidad inmunitaria (como en edades avanzadas) puede generar problemas respiratorios graves e incluso provocar la muerte. Algo similar a lo que cada año trae la gripe estacional, con agravantes como la rapidez en su expansión. Las consideraciones biológicas sobre el virus y su patogenicidad no son tema de esta reflexión, sino, tras varias semanas con medidas centradas en evitar el contagio, ofrecer una visión más amplia que ayude a preservar y mejorar nuestra salud, en lugar de simplemente enfocarnos en “luchar”...

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